El 26 de marzo de 2026, el Consejo Nacional Electoral con los votos de Diana Atamaint, Cristina Kronfle, y José Merino aprobaron iniciar el proceso de cancelación contra el Movimiento Unidad Popular (UP). En la sesión del pleno, los consejeros demostraron poco conocimiento del contenido del informe que aprobaron, pero si mucho de quien había mandado la orden de eliminar Unidad Popular.
Desde el 20 de marzo, Diana Atamaint estaba intentando sacar a adelante el informe por el que se desconocen más de 175 mil afiliaciones de los 206 mil afiliados que tiene UP. Justo el mismo día en que Daniel Noboa habla de eliminar partido, Atamaint llamaba por primera vez. Insistió cuatro veces más en esta semana, hasta que logró conseguir los votos necesarios.
Noboa confirma que no le gusta competir, algo que ya hemos visto con los casos de Jan Topic y la Revolución Ciudadana. Personajes que no resultan amenazas al sistema capitalista, que quedaron fuera de las elecciones para eliminar a la competencia que amenazaba los intereses personales de Noboa, su perpetuidad en la presidencia.
Primero fue por Jan Topic, personaje que resultaba una competencia directa para Noboa en el campo de la derecha, que le quitaba votos del principal sector que le apoya. Mientras, Revolución Ciudadana es su contrincante en el bipartidismo. Ante la crisis de popularidad de Noboa, RC es el principal beneficiado por ser percibida como la “única opción real” aunque no represente un cambio real y profundo.
Tras el Paro de septiembre y octubre de 2025, Noboa ya ha había mandado a la Fiscalía a perseguir a luchadores populares como Pacha Terán, Andrés Quisphe, Nery Padilla, entre otros. Solo era cuestión de tiempo para que Noboa le ordene a Atamaint, la supresión de organizaciones políticas de izquierda. Organizaciones que sí son un peligro para los intereses compartidos por todos los ricos.
Con Noboa las disputas entre las clases han escalado, como parte de la crisis que vive el capitalismo. La mano dura contra el pueblo es la forma para callar las voces contrarias a la regresión de derechos. La jornada laboral de 10 horas, la eliminación de horas extra, los despidos a empleados públicos, entre otras medidas impuestas por el régimen de Noboa en perjuicio de los trabajadores,
Organizaciones como el Frente Popular (FP), la Unión Nacional de Educadores (UNE), la Unión General de Trabajadores (UGTE), la Juventud Revolucionaria (JRE) se han encontrado alzando la voz ante las medidas antipopulares de Nobita. Organizaciones que han contado con un espacio para presentar sus propuestas y participar en las elecciones dentro de las listas de la Unidad Popular.
Desaparecer a la Unidad Popular es impedir que estas voces tengan la posibilidad de entrar en las instituciones del estado. Que representantes de los trabajadores lleguen al gobierno, a la Asamblea, a prefecturas, y a municipios por la vía electoral, dejando unicamente a aquellos que repiten las ordenes del presidente. Dificultar más algo que ya era difícil a los trabajadores no contar con los vastos recursos económicos con los que cuentas los ricos y sus aliados.
Ecuador vive un deterioro de una democracia que lleva mucho tiempo tambaleando. Noboa no fue el principio, antes de él ya vivíamos la criminalización de la protesta, la eliminación de partidos y sindicatos, una mortal represión, la judicialización de la política, la eternidad de los estados de excepción y toques de queda. Esto es parte de la respuesta de los ricos a la crisis, tapiñado en la lucha contra la inseguridad y el narcotráfico.
Si, Noboa es un niño rico malcriado que trata al país como su hacienda, y también un capitalista que entiende la situación en que se encuentra el sistema que permite sus privilegios. Y como típico capitalista, no duda en romper con las reglas de la democracia burguesa cuando le es insuficiente para mantener calmado al pueblo.
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